Diego Rojas, periodista y autor de ¿Quién Mato a Mariano Ferreyra?, el ensayo acerca de la muerte del militante en manos de una patota enviada por los jerarcas sindicales de la Unión Ferroviaria, analiza a los gremios y su relación con el poder. Critica las jugadas y especulaciones políticas. El macrismo versus el kirchnerismo y la verdad detrás de los incentivos y medidas de desarrollo del gobierno.
La relación actual de los sindicatos con el Gobierno Nacional ¿se encuentra en su momento de auge pacifista?
Esa relación por un lado es conflictiva y por otro lado se trata de omisión. Hay dos grandes movimientos sindicales, una encabezada por Moyano en contra del gobierno, que es la CGT Azopardo. La otra, que aún no encuentra líder aunque seguramente sería Antonio Caló, es la Unión Metalúrgica, la CGT Balcarce, la del oficialismo, cuya base política es la sumisión y obediencia hacia la Casa Rosada. Ambas generaron en realidad, una disputa relacionada con el mantenimiento de ciertos privilegios y condiciones políticas de beneficio propio.
¿A qué te referís con condiciones políticas de beneficio propio?
Estoy hablando de una burocracia sindical, que actúa según intereses que no son los de la mayoría de los trabajadores. El gobierno limita los salarios de los trabajadores y los sindicatos acompañan estas políticas.
A partir de la llegada de Néstor Kirchner al poder surgieron nuevos sindicatos, ¿esto resulta positivo para ellos?
Depende de cada caso en particular. A la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina) no se le otorgó ni bajo el mandato de Néstor Kirchner ni de Cristina (Fernández) la personería jurídica. Todavía no están reconocidos como sindicatos de primera línea. La realidad es que cuando surge un nuevo sindicato, lo que se hace es tratar de conquistar al Movimiento Obrero. Que esto suceda no es lo más positivo, en todo caso lo interesante sería que los sindicatos sean ganados por los trabajadores y representen los intereses de éstos.
Como el Sindicato de Obreros y Empleados Ceramistas de Neuquén, que fueron ganados por los trabajadores de Zanón…
Exacto. Ese fue un proceso social y de recuperación muy importante. También está el sindicato de los subtes, los Metrodelegados, que aparecieron después de perder la batalla contra la UTA (Unión Tranviarios Automotor).
El macrismo es inoperante y no hace nada por llevar adelante una política de desarrollo en los subterráneos. La organización de los Metrodelegados en cambio, demostró ser muy justa a lo largo de estos años y cumplió con las expectativas de los trabajadores de un modo muy interesante, con medidas de lucha, organización sindical y tercerización. Pero este conflicto juega mucho en esa interna que tiene el Gobierno Nacional con el de la Ciudad.
¿Dónde notas que se deja en evidencia esa jugada política?
En la huelga de los diez días se apuntaba contra Macri, tratando la cuestión de que se haga cargo de los subtes, sin plantear lo que implicaba el traspaso ni el aumento en las tarifas de los usuarios. Se dejó de lado el tema central que eran las paritarias y el pedido de los trabajadores por sus condiciones laborales para ser reemplazado por una reivindicación política. Lo cierto es que existe una jugada política de fondo entre el macrismo y el kirchnerismo.
El gremio docente, UTE, fue otro de los protagonistas de los cruces con el Gobierno porteño. ¿Existe una interna también en este conflicto?
Me parece correcto que reclamen según los intereses de los trabajadores, como en el caso de los que fueron movidos de sus cargos por una parodia teatral. Pero la UTE no paró cuando la presidenta dijo que “los docentes son privilegiados por tener tres meses de vacaciones”, lo cual es una falsedad. Entonces hay una interna política constante de parte del kirchnerismo, una verdadera jugada desviacionista de su rol.
¿Consideras que las medidas que implementa el actual gobierno, como los incentivos a la industria nacional, sirven como desarrollo para los gremios y sindicatos?
Los incentivos a la industrial son medidas de desarrollo para los empresarios, porque aumenta su taza de ganancias, no precisamente para los trabajadores. Por eso aún el treinta por ciento de ellos está sin encuadrarse a un régimen salarial adecuado a sus tareas.
(Entrevista realizada en septiembre de 2012)

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