jueves, 2 de mayo de 2013

Conformismo europeo


Si se debe mencionar una película que sirva como ejemplo de la buena fotografía, “El Conformista” es la mejor opción. Este film político del gran director italiano Bernardo Bertolucci y ganador de numerosos premios, es reconocido por el excelente y variado uso de los planos, luces y sombras, de todos los estilos cinematográficos.



Marcello Clerici, el protagonista, es un profesor de filosofía y miembro de la policía secreta. Atormentado por un dramático episodio que le tocó vivir en su niñez, cuando asesinó a un homosexual que intentó abusar de él, intenta ser “como la gente normal” acoplándose a la ideología de masas, convirtiéndose en un verdadero conformista. Tras casarse con Giulia, viajan a París, donde combinará su luna de miel con un planeado atentado a un exiliado político italiano y su antiguo profesor. El Flash Back es el elemento que se utiliza para narrar, en su totalidad, esta historia.


“El Conformista”, con su estilo europeo tan distinguido, está cargado de connotaciones políticas y contrastes de todo tipo, como el fascismo italiano y el marxismo francés, estilos de vida, liberales y conservadores y la sexualidad. Las excelentes tomas y planos, los movimientos tan fluidos de la cámara y los ángulos casi imposibles a cargo de un genio de la fotografía como Vittorio Storaro, desarrollaron estos elementos de la historia de una manera clara y precisa.
Esto mismo ocurre con las luces y sombras, combinadas con los espacios, amplios como la escena en el edificio gubernamental, y pequeños y amontonados como la casa del profesor francés.
Una película mayormente reconocida y recomendada por lo visual que por la trama, pero un clásico de todos los tiempos.

domingo, 28 de abril de 2013

Un nido para ovnis


Nunca creí que un bosque podría cambiar mi poco sentido místico. Dejé de lado mis teorías científicas y me uní, de curiosa, al grupo de creyentes y esperanzados. Escapando de las miradas, caminé hasta una punta del vivero, para abrazar a un árbol y comprobar lo que se rumoreaba. Elegí un pino robusto y viejo. Pensé que por su tamaño, podría transmitirme muchísima energía y hacerme así, creer. Lo abracé por unos minutos, y hasta sentí la imperiosa necesidad de no soltarlo jamás. Cerré los ojos para hacer todo menos real y conectar mi espíritu con el del árbol. Hasta entonces, no había podido escuchar tanto silencio. No se oía ni el cantar de los pájaros. Sentí por un momento que levitaba. Abrí los ojos y me encontré tranquila, sin estrés, como si mi cuerpo se tratase de una pila y me hubiesen conectado para recargarme.
Mi familia decidió vacacionar en Miramar, una pequeña ciudad en crecimiento, ubicada a unos 45 kilómetros de Mar del Plata. Era, y es, un lugar perfecto para descansar y disfrutar de la naturaleza. Para familias con chicos como la mía, es ideal. Aunque para entonces yo tenía catorce y podría haberme resultado tedioso.
Para no repetir las tardes de arena y conchilla, decidimos adentrarnos en el famoso Bosque Energético, ubicado a unos 5 kilómetros del centro de la ciudad, a metros de la ruta que conecta a Miramar con Mar del Sur. La reserva, corresponde a tan sólo una hectárea del Vivero Dunícula Florentino Ameghino, creado en 1923 por el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia, con el fin de contener ecológicamente la arenilla de las dunas que solían llegar hasta el casco urbano de la ciudad.
Pero éste pequeño sector, recibió la mayor atención, no sólo de residentes y turistas, sino también de investigadores y científicos del mundo, que eligieron la zona para analizar la  fitoenergía. El debate entre escépticos, creyentes y físicos, sobre la existencia de alguna influencia cósmica o espiritista que modifique estado fisiológico de las personas, persiste desde hace décadas.
A distancia, supimos donde estaba. Su variedad de coníferas y sus tonos grisáceos lo distingue del resto del paisaje. Lamenté las decenas de autos estacionados en un circuito cerrado, los puestos de quesos, dulces artesanales y ventas de horribles duendes de cerámica, que lo volvía más comercial que naturista.
“Una reserva forestal única en toda la costa atlántica. La densidad y variedad de pinos y coníferas cerca del mar no se repite en ninguna zona de nuestra costa” detallaba un folleto que nos entregó una anciana al ingresar. También contaba lo mágico del lugar, lo leí con atención pero no creí nada de lo que decía. Y terminé por convencerme de la farsa, cuando vi un cartel con fotos de platillos voladores descendiendo entre los árboles. Por suerte, no soy de las personas que se convencen de algo tan fácilmente. Quería entrar, quería sentir, quería ver y tocar.

Desde el primer momento en que pise la tierra seca y polvorienta del bosque, sentí que me había adentrado a un mundo paralelo. Afuera todo era distinto. Los chicos corrían y gritaban, las mujeres hablaban con orgullo del bronceado que habían ganado tras horas bajo el sol intenso. Pero allí, entre los troncos, no se escuchaba más nada. El silencio era único. A pesar del cielo despejado, en el bosque no había rastros del sol. Pienso que si lloviera, pasaría lo mismo con el agua.  
Un intenso perfume silvestre nos envolvía. Una mezcla de eucalipto y clavo de olor. No había pasto y ningún tipo de flora más que los secos pinos. Lo que sí había era humedad. Mucha. Y estaba fresco, a pesar de que el intenso viento, distintivo de Miramar, no llegaba al interior del bosque. Caminé lentamente, intentando no chocarme con las ramitas que la gente clavaba en la tierra para formar una especie de letra T, y dejar en claro que el lugar poseía un equilibrio místico. Por unos segundos esas ramitas tan perfectamente estables, me parecieron macumbas.
Los troncos estaban inclinados. Todos miraban hacia el centro. Si uno mira hacia arriba, puede ver como las ramas se entrelazaron y formaron una suerte de techo, que no deja pasar el viento ni la luz del sol. Parece un nido gigante. Para mi descontento, un nido de ovnis.
A mi alrededor habían niños jugando a hacer lo que todos con las ramitas. Hombres abrazando árboles, gente haciendo yoga. Todo resultaba armonioso y pacífico. Y yo quería entrar en ese estado de paz y recuperar energías perdidas. Busqué algún sector aislado del bosque, para abrazar a esos árboles menos abrazados, y conectarme con el mundo fitoenergético. Me abracé a uno, y sentí una paz interior y unas ganas locas de demostrarle mi amor a todo arbusto que me cruce.
Decidí creer en todas esas  ideas, no en la de los ovnis, y cargarme de la paz del lugar. Lo cierto, es que sentí un cambio, y sin saber realmente si esa visita alternó mis ondas negativas o sólo me convencí anímica y mentalmente de ello. Aclaro, no fumé nada.

miércoles, 3 de abril de 2013

Intereses burocráticos varios


Diego Rojas, periodista y autor de ¿Quién Mato a Mariano Ferreyra?, el ensayo acerca de la muerte del militante en manos de una patota enviada por los jerarcas sindicales de la Unión Ferroviaria,  analiza a los gremios y su relación con el poder. Critica las jugadas y especulaciones políticas. El macrismo versus el kirchnerismo y la verdad detrás de los incentivos y medidas de desarrollo del gobierno.


La relación actual de los sindicatos con el Gobierno Nacional ¿se encuentra en su momento de auge pacifista? 
Esa relación por un lado es conflictiva y por otro lado se trata de omisión. Hay dos grandes movimientos sindicales, una encabezada por Moyano en contra del gobierno, que es la CGT Azopardo. La otra, que aún no encuentra líder aunque seguramente sería Antonio Caló, es la Unión Metalúrgica, la CGT Balcarce, la del oficialismo, cuya base política es la sumisión y obediencia hacia la Casa Rosada. Ambas generaron en realidad, una disputa relacionada con el mantenimiento de ciertos privilegios y condiciones políticas de beneficio propio. 

¿A qué te referís con condiciones políticas de beneficio propio?
Estoy hablando de una burocracia sindical, que actúa según intereses que no son los de la mayoría de los trabajadores. El gobierno limita los salarios de los trabajadores y los sindicatos acompañan estas políticas.

A partir de la llegada de Néstor Kirchner al poder surgieron nuevos sindicatos, ¿esto resulta positivo para ellos?
Depende de cada caso en particular. A la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina) no se le otorgó ni bajo el mandato de Néstor Kirchner ni de Cristina (Fernández) la personería jurídica. Todavía no están reconocidos como sindicatos de primera línea. La realidad es que cuando surge un nuevo sindicato, lo que se hace es tratar de conquistar al Movimiento Obrero. Que esto suceda no es lo más positivo, en todo caso lo interesante sería que los sindicatos sean ganados por los trabajadores y representen los intereses de éstos.

Como el Sindicato de Obreros y Empleados Ceramistas de Neuquén, que fueron ganados por los trabajadores de Zanón…
Exacto. Ese fue un proceso social y de recuperación muy importante. También está el sindicato de los subtes, los Metrodelegados, que aparecieron después de perder la batalla contra la UTA (Unión Tranviarios Automotor).

Los Metrodelegados habían denunciado que si Mauricio Macri no se hacía cargo del subte, el transporte iba a estar peor para fin de año. ¿Cómo evalúas este conflicto?
El macrismo es inoperante y no hace nada por llevar adelante una política de desarrollo en los subterráneos. La organización de los Metrodelegados en cambio, demostró ser muy justa a lo largo de estos años y cumplió con las expectativas de los trabajadores de un modo muy interesante, con medidas de lucha, organización sindical y tercerización. Pero este conflicto juega mucho en esa interna que tiene el Gobierno Nacional con el de la Ciudad. 

¿Dónde notas que se deja en evidencia esa jugada política?
En la huelga de los diez días se apuntaba contra Macri, tratando la cuestión de que se haga cargo de los subtes, sin plantear lo que implicaba el traspaso ni el aumento en las tarifas de los usuarios. Se dejó de lado el tema central que eran las paritarias y el pedido de los trabajadores por sus condiciones laborales para ser reemplazado por una reivindicación política. Lo cierto es que existe una jugada política de fondo entre el macrismo y el kirchnerismo.

El gremio docente, UTE, fue otro de los protagonistas de los cruces con el Gobierno porteño. ¿Existe una interna también en este conflicto?
Me parece correcto que reclamen según los intereses de los trabajadores, como en el caso de los que fueron movidos de sus cargos por una parodia teatral. Pero la UTE no paró cuando la presidenta dijo que “los docentes son privilegiados por tener tres meses de vacaciones”, lo cual es una falsedad. Entonces hay una interna política constante de parte del kirchnerismo, una verdadera jugada desviacionista de su rol.

¿Consideras que las medidas que implementa el actual gobierno, como los incentivos a la industria nacional,  sirven como desarrollo para los gremios y sindicatos?
Los incentivos a la industrial son medidas de desarrollo para los empresarios, porque aumenta su taza de ganancias, no precisamente para los trabajadores. Por eso aún el treinta por ciento de ellos está sin encuadrarse a un régimen salarial adecuado a sus tareas.

(Entrevista realizada en septiembre de 2012)

lunes, 1 de abril de 2013

La mirada de un criminal


Carlos Robledo Puch, retrato de un asesino serial

Lo único que cambió en 40 años de cárcel fueron algunos detalles de su rostro. Aparecieron unas cuantas arrugas y los revueltos rulos dorados abrieron paso a las canas y a la caída del cabello. Pero aquella mirada penetrante y aterradora, aún continúa viva. Así como también su carácter violento y orgulloso, que hace que llege al punto de compararse con criminales como Charles Manson y el odontólogo Barreda, o considerarse superior al Petiso Orejudo, el primer asesino en serie de la Argentina, hasta llegar a asegurar que no lo dejan en libertad porque la sociedad le tiene mucho miedo.
Con tan sólo 20 años, se convertía en el mayor asesino serial de la historia criminal argentina. Carlos Robledo Puch, conocido como el Ángel de la Muerte, se encuentra detenido desde 1972, condenado a cadena perpetua por diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto, diecisiete robos, dos raptos y dos hurtos, todos en la zona norte del conurbano bonaerense. Y logró así, convertirse en el imputado con más delitos en el país. Sin embargo, el hincha fanático del Club River Plate, asegura que nunca buscó ser famoso, y que fue acusado injustamente por falta de pruebas.
Los investigadores no comprendían como aquel muchacho con semejante inventario, podía proceder de un hogar legítimo y completo, ausente de circunstancias desfavorables, sin conflictos afectivos ni personales, y mucho menos económicos. A pesar de que su familia pertenecía a una clase media alta, participó de numerosos asaltos, cuyos motines eran sumas importantes de dinero.
Robledo Puch no sólo es reconocido por sus  crímenes morbosos  y por la forma de arrematar contra sus víctimas, por la espalda o mientras dormían, como el caso del negocio de repuestos de automóviles, donde mató a un hombre, hirió a la esposa de éste y disparó contra la cuna de un bebé de pocos meses, quien logró sobrevivir. También es recordado por sus declaraciones, como sus palabras ante el tribunal de la Sala Primera de la Cámara de Apelaciones de San Isidro: "Esto fue un circo romano. Algún día voy a salir y los voy a matar a todos".

sábado, 30 de marzo de 2013

La hora del cianuro con masitas


Zulema de Venturini fue hallada muerta en la escalera de su departamento en marzo de 1979. Los médicos determinaron que la causa fue un paro cardíaco. Pero sus hijas, tras sospechar sobre el fallecimiento, descubrieron que casualmente, en la casa de su madre, faltaba un pagaré por dos mil pesos que llevaba el nombre de un familiar. De esta manera, y a pesar de tratarse de su última víctima, Yiya Murano, la envenenadora de Monserrat, iniciaría su legendaria historia criminal.  
Yiya Murano, la envenenadora de Monserrat

La muerte dudosa de Venturi, el vale de un préstamo extraviado y las posteriores declaraciones del encargado del edificio, la comprometerían cada vez más. El portero recordó que se mismo día, Murano visitó a su prima con un paquete de masitas. Minutos más tarde, salía apurada con un frasquito y un papel en su mano. Los investigadores pidieron una nueva autopsia y dieron con cianuro en las vísceras, un famoso y mortífero veneno.
Se investigaron y se enlazaron dos muertes anteriores de personas cercanas a la sospechosa, la de su vecina Nilda Gamba, quién había muerto el 10 de febrero del mismo año y la de Lelia Formisano de Ayala, otra de sus amigas, quien había sufrido un infarto pocos días después. No resultaba casual que Yiya Murano les debía una suma importante de dinero a ambas, ni que los cuerpos presentaran signos de envenenamiento por más cianuro suministrado en masas caseras.
A raíz de estos hallazgos, fue detenida en abril de ese año, hasta junio de 1982, cuando el Juez de Sentencia, Angel Mercardo la absolvió de todos los cargos, dejándola en libertad. Sin embargo, dos años más tarde volvería a la cárcel con prisión perpetua, y en 1995 quedaría una vez más libre. Para entonces su marido había muerto y su hijo, Martín, había escrito un libro difamándola. Pero Yiya siempre negó las acusaciones asegurado que "jamás invitó a nadie a comer" a no ser para la hora del té. 

Un pelado afortunado


Hace unos meses atrás, tuve el privilegio de entrevistar a Ramiro Pantorotto, periodista y conductor. He aquí la nota:

Las cinco de la mañana es su horario para levantarse. Lee los diarios para informarse antes de llegar al piso de Bairesdirecto, el noticiero de Telefé, donde él es el encargado de la sección deportiva. Horas más tarde, graba su programa Argentinos al Volante que se emite por A24. Pero para él, trabajar en los medios, fue pura suerte, porque sólo estudió publicidad y actuación.

Hace un poco más de trece años que trabajas en los medios, y unos dos como periodista. Sin embargo no estudiaste esa carrera, ¿cómo terminaste trabajando en un noticiero?
Así es, no estudie periodismo, no soy un ejemplo para la juventud. El haber estudiado actuación y publicidad hizo que yo entrara en los medios. Así conocí a Germán (Paolosky), un gran amigo al que le debo mucho. El me ofreció de trabajar para Bairesdirecto, y fue quién terminó por convencerme, porque no estaba seguro de que ese fuera mi lugar.

Pero se te nota muy cómo, te desenvolves muy bien…
Si vos me hubieses preguntado hace dos o tres años atrás de estar en un noticiero, te hubiese dicho: “No, estás demente”. Jamás me lo hubiese imaginado. En Telefé se trabaja con un grupo de gente espectacular, y eso no tiene precio. Hasta ahora soy dichoso de tener trabajo y de poder divertirme y pasarla bien. Eso me pone doblemente contento, y es algo que agradezco profundamente a los que me dieron el espacio. Si sigo con esta agenda, voy a ser muy felíz.

¿Te consideras un afortunado?
Totalmente. Siempre supe que iba a estar ligado de alguna forma, a ser una especie de canal de información, pero no sabía como. A veces pienso como se me fueron dando las cosas, y cada vez reafirmo más lo que dice mi querida mamá, que “si las cosas tienen que ser, van a ser”. Como la suerte que tuve al ser elegido para cubrir los mundiales de Alemania y Sudáfrica.

Hablando de fútbol, el director técnico de Vélez Sarfield, Ricardo Gareca, aún no confirmó su permanencia en el equipo.  ¿Pensas que continuará un tiempo más?
Seguro, sigue. La hincha está muy agradecida y le demostró un gran cariño el domingo pasado, cuando salieron campeones, más allá de todo lo que le vienen demostrando seguido. Su perfil y su forma de ser, encajan perfectamente en lo que es el equipo, en su ejecución, y en como quieren seguir a futuro. Él encontró su lugarcito en el mundo, y eso que esta profesión es jodida, muy difícil de desarrollar. Uno nota que ya no hay ciclos de directores técnicos, ni existen los procesos a largo plazo. Por eso el club tiene que sostenerlo.
¿Y la llegada de Ramón Díaz a River Plate te sorprendió?
No tanto. Me parece que su regreso le va a hacer bien al fútbol, inclusive al de su club. Es una persona que respeto muchísimo, un fenómeno, con muy buena onda, de personalidad fuerte. Es uno de los ídolos más fuerte que tiene River Plate, es lógico, que por más que no le valla bien ahora, no va a dejar de ser ídolo. Y me gustó mucho que haya vuelto.

Cambiando de tema, Clarín publicó a tan sólo dos días del 7D, una encuesta en la que el 40% considera que se verá afectada la libertad de expresión que esta medida. ¿Te sentís identificado con esta idea?
Para nada, yo estoy muy a favor. Era necesario que exista una Ley de Medios que permita una mayor diversidad, mayor espacio y diferentes voces, que es básicamente a lo que apunta. Me gustaría que después, lógicamente, se respete, porque nos va a favorecer y ayudar a todos, abriendo más terrenos de juegos.
Sin ir más lejos, los estudiantes de periodismo, hasta hace muy poco, tenían pocos lugares donde estudiar, y de ahí no te movías, porque si tenías el más mínimo inconveniente con una de estas grandes corporaciones, tenías que darte por seguro que no ibas a tener trabajo.

Crónicas de un viaje acertado


“El Valle de la Luna no nos convencía. Analizando los posibles destinos dentro de nuestro país, optamos con una amiga en viajar a Mendoza. Y ahí estábamos, el lunes 23 de enero de este año, en el Aeroparque Jorge Newbery, con un bolso repleto de ropa como para usar por un mes, y tan sólo nos íbamos siete días. Después de tanto tiempo de espera, por fin llegábamos. Nos esperaba una guía turística de la empresa que habíamos contratado, para subirnos a una combi y nos trasladarnos al Hotel Crillón, ubicado en la capital. Una vez instaladas, fuimos a comer a uno de los restaurantes que incluía el paquete y nos recibió una joven que resultó ser la única moza del lugar. Pasaron unos largos minutos de hacerle el pedido, cuando me trajo un plato que no era el mío y se marchó apresuradamente sin permitirme avisarle su error. Lo mismo ocurrió con el resto de las mesas. Pasada media hora esperando ser atendida, la chica salió muy enojada con su cartera del restaurante. Había renunciado. Le entregamos al dueño los descuentos, yéndome prácticamente sin comer, porque teníamos una excursión a los viñedos y se nos estaba haciendo tarde. A pesar de no gustarme el vino, durante la visita hice una pequeña degustación. Luego fuimos a la fábrica de aceite de oliva, donde se desató una terrible tormenta que terminó por cortar la luz del lugar y no nos permitió salir por varios minutos y aprovechamos para comprar algunos frascos. Al día siguiente tuvimos que levantarnos a las siete de la mañana para realizar un largo pero maravilloso viaje. Esta vez nos dirigimos al camino de alta montaña, para finalizar en el Cristo Redentor ubicado en el Paso de Uspallata. Me la pasé pegada al vidrio contemplando la belleza de aquel lugar. Nos detuvimos en un arroyo, para beber el agua fría y limpia producto del deshielo. También conocimos el Puente del Inca, donde tomamos algunas fotos y apreciamos los extraños recuerdos que comercializan los habitantes. Unas zapatillas viejas, amarillas y endurecidas por el azufre contenido en el agua de aquella zona. Más tarde pudimos divisar la punta del Aconcagua. Fue el momento que más cerca estuvimos de aquella montaña. Sin detenernos ya, llegamos al Cristo Redentor, y debido a los cinco mil metros de altura, muertas de frío. Era el mediodía y descendimos para comer en Las Cuevas, un pueblito con veintitrés  habitantes ubicado al pie de la creciente rocosa. La comida que nos sirvieron era abundante y comimos como presidiarios. El regreso me sirvió para dormir. Al día siguiente fuimos a la pileta y tomamos unos mates. Horas más tarde nos encontrábamos nuevamente en la combi con nuestro guía Osvaldo, recorriendo la ciudad. Compramos chocolates artesanales y los comimos acostadas en nuestra habitación. Luego de cenar, fuimos a un exótico bar del centro, ubicado en el piso 10 de un desolado edificio, desde donde pudimos apreciar la ciudad entera. Pero tuvimos que madrugar, porque esa mañana partíamos hacia San Rafael. Primero hicimos la excursión por el Cañón del Atuel y contratamos actividades de turismo aventura para realizar los días restantes. Esa misma tarde llegamos al hotel, y para refrescarnos un poco nos metimos a la hermosa pileta con cascada que tenía el lugar. La habitación era fantástica. El balcón daba a un enorme parque y durante la mañana podíamos escuchar los pájaros cantar. Tenía bar propio y una cama de dos plazas muy cómoda. Una noche, antes de ir a comer, me reí hasta llorar cuando a mi amiga se le enganchó un mechón de pelo en el secador. El viernes siguiente fue un día increíble. Hicimos cañoning, un deporte que mezcla caminata con tirolesa, y se practica entre las montañas. Nos pasamos bajo el sol unas seis horas. La segunda bajada en rapel fue una de las más complicadas. Era empinada y resbalosa, tanto que terminé estrellada contra la roca. Pero a pesar del golpe, resultó divertido e interesante, porque descubrí la naturaleza en su estado más puro. De regreso, caminamos con otras dos chicas que conocimos en el viaje, hasta un hotel para comer algo. Las mesas del restaurante daban a la pileta de aquel albergue, y mientras esperábamos nuestro pedido, nos sumergimos en el agua como si nos hospedáramos allí. Al caer la noche, nos juntamos para conocer el centro y terminar en algún boliche. Pero San Rafael tiene un peatonal de tres cuadras y sólo dos discotecas, asique finalmente nos quedamos tomando unos tragos en un bar. A la mañana siguiente, nos encontrábamos tempranísmo en la salida de colectivos que nos trasladaba hasta el Gran Cañón, para realizar las últimas dos actividades y disfrutar de nuestro último día en Mendoza. Primero hicimos Rafting, algo que jamás había hecho en mi vida. Y por la tarde nos divertimos haciendo canoa en el Lago Atuel. Ninguna de las tres que se encontraba en el botecito entendía bien la metodología para remar y sólo girábamos en círculos. Y encima, cuando logramos llegar al centro, se largó a llover. No podíamos parar de reírnos de lo torpes que éramos para manejarla. La semana se pasó rapidísimo y cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos en el vuelo de regreso. Es difícil contarlo en persona y reducirlo en un par de palabras, pero fue uno de los mejores viajes de mi vida, y espero algún día poder repetirlo.”