lunes, 1 de abril de 2013

La mirada de un criminal


Carlos Robledo Puch, retrato de un asesino serial

Lo único que cambió en 40 años de cárcel fueron algunos detalles de su rostro. Aparecieron unas cuantas arrugas y los revueltos rulos dorados abrieron paso a las canas y a la caída del cabello. Pero aquella mirada penetrante y aterradora, aún continúa viva. Así como también su carácter violento y orgulloso, que hace que llege al punto de compararse con criminales como Charles Manson y el odontólogo Barreda, o considerarse superior al Petiso Orejudo, el primer asesino en serie de la Argentina, hasta llegar a asegurar que no lo dejan en libertad porque la sociedad le tiene mucho miedo.
Con tan sólo 20 años, se convertía en el mayor asesino serial de la historia criminal argentina. Carlos Robledo Puch, conocido como el Ángel de la Muerte, se encuentra detenido desde 1972, condenado a cadena perpetua por diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto, diecisiete robos, dos raptos y dos hurtos, todos en la zona norte del conurbano bonaerense. Y logró así, convertirse en el imputado con más delitos en el país. Sin embargo, el hincha fanático del Club River Plate, asegura que nunca buscó ser famoso, y que fue acusado injustamente por falta de pruebas.
Los investigadores no comprendían como aquel muchacho con semejante inventario, podía proceder de un hogar legítimo y completo, ausente de circunstancias desfavorables, sin conflictos afectivos ni personales, y mucho menos económicos. A pesar de que su familia pertenecía a una clase media alta, participó de numerosos asaltos, cuyos motines eran sumas importantes de dinero.
Robledo Puch no sólo es reconocido por sus  crímenes morbosos  y por la forma de arrematar contra sus víctimas, por la espalda o mientras dormían, como el caso del negocio de repuestos de automóviles, donde mató a un hombre, hirió a la esposa de éste y disparó contra la cuna de un bebé de pocos meses, quien logró sobrevivir. También es recordado por sus declaraciones, como sus palabras ante el tribunal de la Sala Primera de la Cámara de Apelaciones de San Isidro: "Esto fue un circo romano. Algún día voy a salir y los voy a matar a todos".

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